La larga tradición de cultivo de la vid en esta provincia hunde sus raíces en la historia y sus bodegas ofrecen caldos de gran calidad, los cuales merecen la pena conocer y degustar.

Características de Castellón, tierra vinícola

Castellón es una provincia con una ubicación geográfica de excepción. Para empezar, se encuentra a los pies del Mediterráneo, mar de gran importancia para nuestra historia. Además, entre sus montañas se han formado fértiles valles que, al amparo de estas, ofrecen unas condiciones climáticas excepcionales para todo tipo de cultivos.

La vid, como no podía ser de otra manera, es de los cultivos más importantes y lo lleva siendo desde hace miles de años. La orientación de las viñas, la humedad y las horas de sol son otros factores que contribuyen a dar el cuerpo y la suavidad que caracterizan a los vinos que las diferentes bodegas producen con sumo esmero.

El clima es benigno, ya que los inviernos y los veranos son suaves, aunque en el interior de la provincia el frío se acentúa y la nieve se deja ver durante el período invernal. Si te gustan las temperaturas templadas Castellón te encantará, ya que hay unos 17 ºC de media a lo largo del año. Junto a esto, las precipitaciones abundan durante el otoño y la primavera.

Origen del cultivo del vino en Castellón

La vid es originaria de tierras tan lejanas como las de la actual Turquía. Empezó a cultivarse hace unos 6000 años, durante el Neolítico, periodo en el cual los seres humanos se asientan, desarrollan la agricultura y la ganadería. Sin embargo, la llegada de este cultivo al occidente del Mediterráneo se dejará esperar unos cuantos milenios.

Pese a la existencia de culturas bien consolidadas en suelo ibérico, fueron los fenicios primero y luego los griegos quienes trajeron el vino. Los primeros eran un pueblo de comerciantes, los cuales estaban interesados en crear factorías comerciales en las que ofrecer productos elaborados por materias primas. Los griegos, sin embargo, llevaron a cabo una vasta colonización a lo largo de la costa mediterránea.

Debes saber que no solo se interesaban por el comercio, sino que traían toda su cultura con ellos y el vino formaba parte importante de esta. Siglos después, junto a la conquista romana y la fundación de su imperio los diferentes territorios de Hispania produjeron grandes vinos que se distribuyeron por todo el territorio imperial.

Una vez el Imperio desaparece, los nobles y monjes medievales continúan con el cultivo de la vid y llegamos hasta el presente, un momento en el que el vino de Castellón se distingue con una Indicación Geográfica (IGP) Protegida.

Un legado atemporal

Los vinos de Castellón hunden las raíces de sus viñas en el tiempo y de ellas surgen los caldos únicos y variopintos de las bodegas IGP Castelló, todos elaborados con métodos tradicionales y buscando siempre la máxima calidad. ¡Pruébalos!